El Lago de Los Sueños
Por: Juan Carlos Rojas Rojas.
Los paradigmas son guías generales acerca de cómo se percibe la realidad en un momento dado. Por lo tanto cada una de las disciplinas que conforman el saber humano no escapa a esta situación, incluida la psicología. A lo largo de la historia se presentan muchos ejemplos de lo anterior, así por ejemplo hacia los finales del siglo XIX Sigmund Freud utiliza el inconsciente como constructo psicológico y considera el trabajo con los sueños como El Camino Real hacia este. Desde la perspectiva de Freud los sueños fundamentalmente estaban constituidos de energía o pulsión sexual y por lo tanto todos los elementos presentes en el sueño finalmente serían parte o estarían relacionados con la función sexual. Fue un avance gigantesco en el campo de la psicología el trabajo de Freud, que se gestó en una sociedad en donde coincidentemente la sexualidad fue altamente reprimida y en donde el enfoque del doctor Freud, demostró ser altamente efectivo. Esto lo constituyó en la base de un nuevo paradigma para el trabajo con los sueños. Se puede ver de una forma simplificada cómo el medio ambiente condiciona la creación y mantenimiento de los paradigmas, pues es el resultado de las condiciones sociales, ambientales e ideológicas del grupo en el cual se desarrolla.
Imaginemos por ejemplo la época victoriana, en donde una fuerte influencia religiosa y un clima frío, hace necesario cubrir ampliamente el cuerpo. Esto se constituye en el entorno o la semilla para la represión sexual. El atento observador detecta conexiones y patrones de conducta que le llevan a determinar la existencia de ese balón invisible a que hace referencia el doctor Lederman en su libro La Partícula Divina, es decir aquello que une entonces a las aparentemente desconectadas e irracionales conductas detrás de los cuadros histéricos a las cuales el doctor Freud se vio enfrentado. Producto de su análisis crea primeramente su hipótesis que se estudia por múltiples seguidores, quienes obtienen resultado similares, lo cual hace que esa hipótesis eleve al rango de teoría y posteriormente sea un paradigma para el trabajo con los sueños. Dicho paradigma, no obstante su amplia aceptación mundial en aquellos días, actualmente puede haber perdido en alguna medida validez por la modificación de las condiciones. O también podemos observar que las conclusiones de Freud con respecto a los sueños pudieran no aplicarse a poblaciones por ejemplo de la amazonía, la India, África o América precolombina dado que no existía la noción de pecado como lo considera la tradición judeocristiana. Lo anterior no quiere decir que el paradigma establecido por Freud hay que desecharlo, pues aunque la sociedad ha cambiado y los grupos humanos también, su validez es aún significativa en algunos segmentos y si bien ya no es la verdad absoluta, si es un recurso a tomar en cuenta aún en las nuevas condiciones.
Es menester entonces, integrar un nuevo paradigma que proporcione respuestas para aquellas ocasiones en que no se trate de un asunto de represión sexual por cuanto la sociedad conforme lo refirió la pirámide de necesidades de Maslow (otro paradigma posterior) indica que las condiciones del individuo y las motivaciones varían y cada vez estos responden a elementos diferentes.
Así en los inicios del Siglo XXI una vez más cómo ha sido a lo largo de la historia, las anteriores concepciones se integran a las nuevas y obtenemos sistemas capaces de dar respuesta a las condiciones cambiantes y actuales, aún cuando como lo señaló David Bohm, no se trate más que de una fotografía del momento mucho más amplia que la anterior, pero al fin y al cabo una fotografía y no un video del flujo de la realidad, que sigue siendo mucho más amplia de lo que la capacidad consciente del ser humano permite captar.
La integración del paradigma cuántico como uno de los ejes centrales en la psicología transpersonal permite abordar temas para los cuales las versiones psicoanalíticas ortodoxas no están preparadas. Temas como por ejemplo los sueños lúcidos, los sueños transpersonales o los sueños compartidos. Que si bien pueden tener elementos de sexualidad, esta no es un requisito y por el contrario pueden contener temas mucho más amplios como lo son aspectos espirituales, energéticos o planetarios.
Más aún, los aportes de la teoría cuántica, fundamentalmente vienen a integrar las viejas estructuras en conglomerados cada vez más incluyentes de las diferentes disciplinas en al menos dos vertientes, una aumentando la profundidad de su propio saber y la otra conectando estas especificidades con las otras dimensiones del conocimiento humano. A manera de analogía, de cómo los nuevos paradigmas se integran a los viejos, tenemos la convivencia en la recta numérica los números enteros y los infinitesimales.
En una forma similar, los nuevos paradigmas, interactúan con los viejos, así conviven tanto la física clásica con la física cuántica, los sueños freudianos con los transpersonales. Y aún así, la realidad sigue siendo mucho más amplia que los modelos que hasta el momento le han servido al ser humano para guiarse dentro de esta.
La vida es un flujo en el que no hay afuera ni adentro sino todo es un continuo. Fundamentalmente importante es lo que señala Rovelli (2015), en el sentido que el mundo no está hecho de campos y partículas sino de un mismo objeto que es el campo cuántico, que interactúa en un espacio-tiempo que según fue definido por Einstein (Rovelli, pag 79) es un campo en sí mismo que se curva o lo que es lo mismo que una hiperesfera. Al traducir los constructos teóricos a mi propio entender, me surge en la madrugada de un jueves cualquiera, la noción de la gran diferencia que esto implica para considerar la realidad, con respecto a la visión anterior y que procedo a mostrar.
El paradigma mecanicista, ha hecho su mejor esfuerzo por un largo tiempo para medir la realidad, ha estado incontables horas; estudiando cómo las piedras arrojadas en un lago; producen ondas, ha descrito las características de dichas ondas, en términos de ecuaciones para predecir aspectos como frecuencia, longitud, alcance; también ha estudiado el agua, corrientes, temperaturas, etc y así ha generado un conocimiento invaluable acerca de ese campo. Sin embargo dicho conocimiento, hasta hace relativamente poco tiempo, establecía entre sus normas más estrictas, que el investigador debía estar lo más lejano posible del fenómeno que estudia, es decir, el investigador, tendría que estar a una distancia prudencial, en que ni siquiera las gotas más audaces le tocaran las ropas.
Por otro lado los aportes del nuevo paradigma, van señalando una nueva consideración, en el sentido que no importa cuan lejos crea estar el investigador, siempre estará dentro del lago (campo) y por lo tanto las piedras que lance al lago, desde el mismo inicio del lanzamiento ya están alterando o más bien interactuando con el comportamiento del lago y consecuentemente las mediciones que de este fenómeno se hagan, deben incluir forzosamente al investigador. Incluso forzando un poco la metáfora, podríamos considerar que dependiendo si el lanzador de piedras es zurdo o derecho, fuerte o débil, alto o bajo, musculoso o delgado, las alteraciones en las ondas proyectadas por la piedras serán notorias para un finisimo instrumento, que además por el simple hecho de estar también en el campo, reflejará de una forma particular las ondas que mide. Por si lo anterior no fuera suficiente, tenemos que tanto el investigador como los instrumentos son campos cuánticos en sí mismos. Muy al estilo de lo que planteó ya en el año de 1979 el desaparecido psicólogo mexicano Jacobo Grinberg-Zylberbaum, en su libro El Cerebro Consciente. Bosquejo de la Teoría Psicofisiológica del Campo Unificado. Se refiere a los campos neuronales y la relación entre la actividad cerebral y campo gravitacional, que se podrá abordar incluso en ensayos venideros. Al momento las investigaciones físicas, según mi percepción, siguen en alguna medida creyendo que tiran piedras al agua desde fuera del lago, pues no se aborda el tema de la conciencia del investigador, al momento del acto. Lo cual volviendo a la metáfora del lago, se traduce sencillamente en que los estudios no están considerando o por lo menos no lo indican hacia qué lado quieren los físicos tirar la piedra. Pues la intención generará resultados diferentes.
Bibliografía
Bohm, D (1980) La Totalidad y el Orden Implicado. Editorial Kairós. S.A. (1987).
Capra, F (1982). El Punto Crucial. Editorial Troquel S.A. (1992), New York.
Corsi, M (1983). Psicofisiología del sueño. Editorial Trillas, S.A.México.
Fluchaire, P (1994). El Universo Secreto de los Sueños. Editorial América Ibérica S.A. Argentina.
Grinberg, J (1993). Los Filtros de la Realidad y su Psicofisiología. México. UNAM.
Grinberg, J (1979).El Cerebro Consciente. Editorial Trillas, México.
Lederman, L (1993). La Partícula Divina. Drakontos Bolsillo (2008), New York.
Pigem, J y otros (1991). Nueva Conciencia, Integral Ediciones. Barcelona.
Rovelli, C (2015) La Realidad no es lo que Parece. Tusquets Editores, S.A. Barcelona, España.
Varela, J. El sueño, los sueños y la muerte. Exploración de la conciencia con S.S. El Dalai Lama.(1997) Wisdom Publications, Boston, Massachusetts, USA.