SUEÑOS Y ECOLOGÍA PSICOLÓGICA.


Por Juan Carlos Rojas Rojas
01/05/2011.

En este ensayo se intenta explicar de manera sencilla, la relación que establecemos los seres humanos con nuestro medio ambiente, en el entendido que en recíproca influencia el ser humano modifica su entorno a la vez que las particularidades de éste le modifican a él.

Se parte desde 2 ejes temáticos bastante amplios como lo son:

  1. Por un lado la ecología que podemos entender como la relación de los organismos o grupos de organismos con su medio ambiente y de cómo en un proceso recíproco se influyen tanto entre los diferentes grupos de organismos como con el medio ambiente.

  1. Los sueños u ensoñaciones ocurridas cada noche durante la fase REM.

Ambas perspectivas se tratarán desde el paradigma de la Psicología Transpersonal u Holográfica desde una perspectiva parcial y de ninguna manera con pretensión de abarcar la totalidad al respecto, sino más bien de generar nuevos senderos de pensamiento y posibilidades de Desarrollo Humano Armónico.

Como se ha expuesto en otras oportunidades (Rojas, 1999) el origen de los sueños no son la satisfacción de deseos reprimidos, sino que como ha descubierto la Psicofisiología, estos se generan en las estructuras cerebrales del puente y el bulbo cefalorraquídeo entre otras zonas cerebrales y utilizan como energía el Trifosfato de Adenosina (ATP) almacenada en las células Gliales antes de cada nuevo período de sueños REM.

No obstante los sueños cumplen una función primordialmente compensatoria con respecto a la actitud de la mente consciente, pues como probablemente el lector habrá experimentado, en ocasiones surgen sueños que vienen a “satisfacer” alguna necesidad presente en el individuo. Esto no es más que la confirmación de lo anterior de que el sueño tiene un papel compensatorio pues busca establecer equilibrio y si por ejemplo la persona se va a dormir con hambre, probablemente el sueño presentará imágenes que busquen aliviar dicho desbalance aun cuando para ello compense una necesidad física con una producción psicológica.

Además de la función, que independientemente de que se trabaje el sueño o no realizará su trabajo compensatorio, los sueños tienen también una finalidad y un mensaje que podrá ser o no integrado al contenido consciente, pero para los cuales si es necesario realizar algún tipo de trabajo psicológico.
De entre todos los acercamientos posibles al contenido de los sueños existen 2 particularmente importantes que son:

  1. Análisis
  2. Integración

Siendo que el análisis es tal vez la forma de abordar un sueño más conocida por los psicólogos no se dedicará espacio para esta técnica en este ensayo. Pero si para el segundo movimiento es decir la integración, que es el motivo de este trabajo al cual volveremos a prestar atención dentro de un breve lapso. Por ahora nos ocuparemos del otro eje principal, es decir la ecología desde una visión de nuestra realidad actual como habitantes de Costa Rica.

Durante 20 años es decir 5 administraciones no ha sido posible que algún gobierno tome acciones directas en cuanto al problema de la basura en el valle central y en general en toda Costa Rica. Si bien fuera del área metropolitana no se presentan tantos problemas con este asunto, no es porque se dé un adecuado manejo a la basura, sino porque la relación de habitantes vs espacio para botar la basura no es tan ajustada como en el valle central y así en cualquier lote apartado del centro de población se improvisan los botaderos. Sin embargo en lugares más poblados como por ejemplo Tibás, hace ya tiempo que se evidencia lo que llegará a suceder en todo el país y probablemente en el mundo entero si no tomamos las medidas individuales para reducir voluntariamente el desperdicio y maximizar el reciclaje de los desechos. Porque lejos de proponerse sofisticadas estrategias de motivación de las multitudes, el cambio inicia de forma individual en el seno del hogar con una actitud constante de trabajo y responsabilidad.

Como se hace evidente en Río Azul y en Tibás por solo citar 2 ejemplos, la población es ignorante de la forma correcta en que se deben manejar los residuos puesto que se generan más de 96 toneladas diarias de estos y que según refiere el grupo YISKI equivale a muchos camiones. Es urgente por un lado reducir las cantidades de desechos producidos por cada uno de nosotros y por otro lado hay que maximizar el reciclaje de papeles, latas, plásticos, metales, además de generar a gran escala proyectos para reconvertir la basura orgánica en abonos no químicos que a su vez proporciones alimentación de calidad a la población y a una fracción del costo actual.

No es posible continuar con conductas ecológicamente irresponsables generadas de hace tanto tiempo como la lejana revolución industrial. Así como es necesaria esta nueva visión de las necesidades individuales y mundiales, la modificación de la conciencia se abre paso poco a poco entre las visiones mecanicistas para evolucionar hacia el desarrollo humano transpersonal. En esta relación simbiótica ser humano-medio ambiente se entiende aquella máxima mística de: “Como es arriba es abajo y como es afuera es adentro”, utilizada desde hace tanto pues al igual que el mundo empieza a dar signos cada vez más frecuentes e intensos de fatiga y de desequilibrio, el ser humano igualmente da cada vez más indicadores de que las cosas no andan del todo bien.

Al reciclar es necesario tener un conocimiento más o menos estructurado de las diferentes cualidades de los materiales desechados pero también es importante tener creatividad para desarrollar nuevas tecnologías o usos de estos materiales para que así lo que hasta hace poco fue basura inservible, tome un nuevo camino en la cadena productiva y vuelva a sernos útil.

Del modo como lo establece la ley de la conservación de la energía que dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, el objetivo último del reciclaje es economizar energía puesto que a su vez la última función del dinero es la de representar cuantos de energía, es decir más o menos así: Para tener tal cantidad de dinero se ha invertido tal cantidad de energía. El dinero entonces es un “medidor de energía” invertida en un objeto. Así cuando compramos una computadora, un carro por ejemplo hemos de gastar energía en nuestro trabajo a cambio del dinero que nos permita comprarlo y que certifique que somos poseedores de la energía suficiente para manejar ese bien que a su vez ha requerido una determinada cantidad de energía para su producción desde las etapas de diseño hasta que es llevado a donde el distribuidor. O sea transamos con representaciones de energía. Y en el caso que la computadora el carro adquiridos estén obsoletos o sufran un accidente, perderemos por lo menos el valor económico, pero no así la energía contenida en su fabricación que independientemente de que ya no funcione correctamente, la energía invertida sigue ahí (claro está que se le ha retirado la significación que le habíamos dado estatus, poder). El asunto es que al perder su función, el mensaje que hemos aprendido a entender es “ya no sirve para nada” y lo que no sirve para nada se bota, consecuentemente al botar nuestra vieja computadora botamos también toda esa energía que se invirtió en su fabricación y será necesario entonces que volvamos a acumular una cantidad considerable de energía para poder canjear por dinero y así volver de nuevo al ciclo del consumo.

Así hemos botado nuestra vieja computadora que sin embargo aún continua absorbiendo energía (si no vivimos en Tibás), pues el operario municipal que recoge la basura, deberá gastar de su energía producida por el desayuno, para levantarla y echarla en el camión que la llevará hasta Río Azul, donde finalmente se quedará. Sin embargo una vez allí, un extraño personaje aparece en escena. De apariencia sucia, cara llena de barba, sin bañar y oliendo a basura y sudor, con sus manos sucias, lleno de callos y cortaduras. El solo pensar en que alguien se pueda encontrar entre todas estas inmundicias, genera repulsión y asombro y solamente cuando sale en un reportaje en las noticias de las 7 de la noche es que nos acordamos de que existe y brevemente hablamos que “el gobierno debería hacer algo por esta pobre gente” Hasta que la siguiente noticia nos distrae y rápidamente esa sombra personal volverá a quedar en el anonimato del inconsciente colectivo junto con otras criaturas arquetípicas. Sin embargo lejos de la mirada consciente de la audiencia televisiva, ese “buzo” recupera el viejo bloque de energía (que ha sido despojado de su valor en dinero, pero conservando todavía su valor energético producto de su construcción) y lo apila junto a otras chatarras más, que ha logrado recolectar a lo largo del día y que pronto llevará a la chatarrera de San Francisco a venderla por tonelada de metal para llevar el sustento a su casa.

Mientras tanto hemos terminado de ver las noticias de las 7 y cansados por el día duro de trabajo, después de haber ordenado y alistado todo para el día siguiente, nos vamos a dormir temprano. Poco a poco iniciamos un viaje por las distintas etapas del sueño y 90 minutos más tarde empezamos a soñar. Esa noche tendremos pesadillas, en ellas aparece aquel hombre desagradable y harapiento recogiendo basura pero tal vez en otra ubicación, como nuestra casa u oficina, con varios personajes de otros entornos.

Al despertar en la mañana si tenemos tiempo en el desayuno referimos rápidamente a los nuestros: Vieran que raro tuve un sueño feo…como raro, como gente fea que estaba en Río Azul pero era como en mi oficina con un montón de basura… y acto seguido continuamos alistándonos para ir a trabajar sin haber prestado más atención al sueño que esa breve e incompleta descripción.

Como es afuera es adentro. En nuestra ciudad no sabemos qué hacer con la basura y la queremos lejos de nuestras casas y de nuestros seres queridos, pues huele feo y produce enfermedades además de que proliferan las ratas y las cucarachas. De igual forma en nuestros sueños no sabemos qué hacer con las vivencias, así los alienamos y negamos con tanta fuerza que invertimos buena parte de nuestra energía diaria en eso, para que nuestro “Municipio interior” gaste buena parte de su presupuesto energético en alejar a los “inservibles sueños” de nuestra limpia conciencia, pues los sueños son vistos como curiosidades sin “ningún valor del mercado” y por lo tanto desechables. Sin embargo de nuevo como es afuera es adentro y como la ecología ha demostrado la utilidad de los desechos y la basura que bien empleada puede generar por ejemplo: abono y energía eléctrica, de la misma manera que la psicología transpersonal propone realizar el reciclaje de los sueños y con ello recuperar esa energía utilizada en su creación la noche anterior.

Específicamente al trabajar con los sueños desde este planteamiento que a su vez es reciclado de los escritos Gestálticos, accede de una forma relativamente sencilla a una experiencia de auténtico crecimiento personal tanto para el cliente como para el terapeuta mismo, que no tiene ya necesidad de interpretar de manera preconcebida las creaciones oníricas, de su cliente. Evidentemente esto puede generar situaciones de terapia más fluidas pues se trabaja en el aquí y en el ahora, pero también debe el terapeuta, estar preparado y haber trabajado con anterioridad en sus propias integraciones de sueños, puesto que de no ser así se corre el riesgo de proyectar en mayor medida, contenidos personales en el sueño del otro.

Como quizás se haya podido observar en esta breve descripción, el punto de arranque propuesto para el trabajo con los sueños propone dos elementos básicos que son: Integración y terapia centrada en el cliente, conforme a las enseñanzas de esta corriente humanista.

En una perspectiva ecológica del trabajo con los sueños el análisis de estos queda sino excluida si por lo menos muy reducida,
promoviéndose otros movimientos psicológicos como es la integración que haciendo la analogía con la ecología, correspondería al reciclaje pues se vuelve a montar el material antes desechado en la cadena de producción con lo cual se genera un ahorro significativo de energía, de similar manera como al integrar los sueños, la energía contenida en estos vuelve a estar disponible para generar esa expansión de la conciencia que es la búsqueda de la psicología transpersonal.

El proceso de integración cabe señalar que a su vez no es un nuevo descubrimiento sino más bien una reutilización de constructos provenientes de la psicología Gestalt, Humanista y Transpersonal.






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