Releyendo mis pensamientos sobre: “ Sueños y Ecología Psicológica.”


Por Juan Carlos Rojas Rojas
Seminario: Investigación contextualizada en las características Biopedagógicas de la educación
Enero 2018

Hace ya casi siete años, que escribí un ensayo con el nombre de “SUEÑOS Y ECOLOGÍA PSICOLÓGICA”. No lo llegué a publicar en el tiempo de los acontecimientos que me inspiraron. Por lo que en su forma quizás el escrito está ya desfasado. Sin embargo, a raíz de las lecturas de este ciclo, particularmente la de Gregory Bateson (1972) y Fritjof Capra (1998) , así como con lo revisado en el taller del 2 de diciembre del año pasado, además de las lecturas de Jacobo Grinberg-Zylberbaum (1979), me surgió el interés por revisar su fondo y contrastarlo, con lo que ahora considero.

Creo importante señalar, que este escrito probablemente no podrá respetar lo convenido en cuanto a la extensión máxima, dado que para poder hacer el contraste, debo exponer tanto el planteamiento original como las consideraciones que en relación al escrito pudiese o no realizar.

Mi ensayo original es el que presento a continuación:

SUEÑOS Y ECOLOGÍA PSICOLÓGICA.
Por Juan Carlos Rojas Rojas
01/05/2011.

En este ensayo se intenta explicar de manera sencilla, la relación que establecemos los seres humanos con nuestro medio ambiente, en el entendido que en recíproca influencia el ser humano modifica su entorno a la vez que las particularidades de éste le modifican a él.

Se parte desde 2 ejes temáticos bastante amplios como lo son:

  1. Por un lado la ecología que podemos entender como la relación de los organismos o grupos de organismos con su medio ambiente y de cómo en un proceso recíproco se influyen tanto entre los diferentes grupos de organismos como con el medio ambiente.

  1. Los sueños ó ensoñaciones ocurridas cada noche durante la fase REM.

Ambas perspectivas se tratarán desde el paradigma de la Psicología Transpersonal u Holográfica desde una perspectiva parcial y de ninguna manera con pretensión de abarcar la totalidad al respecto, sino más bien de generar nuevos senderos de pensamiento y posibilidades de Desarrollo Humano Armónico.

Como se ha expuesto en otras oportunidades (Rojas, 1999) el origen de los sueños no son la satisfacción de deseos reprimidos, sino que como ha descubierto la Psicofisiología, estos se generan en las estructuras cerebrales del puente y el bulbo cefalorraquídeo entre otras zonas cerebrales, las cuales utilizan como energía el Trifosfato de Adenosina (ATP) almacenada en las células Gliales antes de cada nuevo período de sueños REM.

No obstante, los sueños cumplen una función primordialmente compensatoria con respecto a la actitud de la mente consciente, pues como probablemente el lector habrá experimentado, en ocasiones surgen sueños que vienen a “satisfacer” alguna necesidad presente en el individuo. Esto no es más que la confirmación de lo anterior de que el sueño tiene un papel compensatorio pues busca establecer equilibrio y si por ejemplo, la persona se va a dormir con hambre, probablemente el sueño presentará imágenes que busquen aliviar dicho desbalance aún cuando para ello, compense una necesidad física con una producción psicológica.

Además de la función, que independientemente de que se trabaje el sueño o no, realizará su trabajo compensatorio, los sueños tienen también una finalidad y un mensaje que podrá ser o no integrado al contenido consciente, pero para los cuales si es necesario realizar algún tipo de trabajo psicológico.
De entre todos los acercamientos posibles al contenido de los sueños existen 2 particularmente importantes que son:

  1. Análisis
  2. Integración

Siendo que, el análisis es tal vez la forma de abordar un sueño más conocida por los psicólogos, no se dedicará espacio para esta técnica en este ensayo. Pero si, para el segundo movimiento. Es decir la integración, que es el motivo de este trabajo al cual volveremos a prestar atención dentro de un breve lapso. Por ahora nos ocuparemos del otro eje principal, es decir la ecología desde una visión de nuestra realidad actual como habitantes de Costa Rica.

Durante 20 años es decir 5 administraciones no ha sido posible que algún gobierno tome acciones directas en cuanto al problema de la basura en el valle central y en general en toda Costa Rica. Si bien fuera del área metropolitana no se presentan tantos problemas con este asunto, no es porque se dé un adecuado manejo a la basura, sino porque la relación de habitantes vs espacio para botar la basura no es tan ajustada como en el valle central y así en cualquier lote apartado del centro de población se improvisan los botaderos. Sin embargo en lugares más poblados como por ejemplo Tibás, hace ya tiempo que se evidencia lo que llegará a suceder en todo el país y probablemente en el mundo entero si no tomamos las medidas individuales para reducir voluntariamente el desperdicio y maximizar el reciclaje de los desechos. Porque lejos de proponerse sofisticadas estrategias de motivación de las multitudes, el cambio inicia de forma individual en el seno del hogar con una actitud constante de trabajo y responsabilidad.

Como se hace evidente en Río Azul1 y en Tibás por solo citar 2 ejemplos, la población es ignorante de la forma correcta en que se deben manejar los residuos puesto que se generan más de 96 toneladas diarias de estos y que según refiere el grupo YISKI2 equivale a muchos camiones. Es urgente por un lado reducir las cantidades de desechos producidos por cada uno de nosotros y por otro lado hay que maximizar el reciclaje de papeles, latas, plásticos, metales, además de generar a gran escala proyectos para reconvertir la basura orgánica en abonos no químicos que a su vez proporcionen alimentación de calidad a la población y a una fracción del costo actual.

No es posible continuar con conductas ecológicamente irresponsables generadas desde hace tanto tiempo como la lejana revolución industrial. Así como es vital esta nueva visión de las necesidades individuales y mundiales, la modificación de la conciencia se abre paso poco a poco entre las visiones mecanicistas para evolucionar hacia el Desarrollo Humano Transpersonal. En esta relación simbiótica ser humano-medio ambiente se entiende aquella máxima mística de: “Como es arriba es abajo y como es afuera es adentro”, utilizada desde hace tanto tiempo, pues al igual que el mundo empieza a dar signos cada vez más frecuentes e intensos de fatiga y de desequilibrio, el ser humano igualmente da cada vez más indicadores de que las cosas no andan del todo bien.

Al reciclar es necesario tener un conocimiento más o menos estructurado de las diferentes cualidades de los materiales desechados pero también es importante tener creatividad para desarrollar nuevas tecnologías o usos de estos materiales para que así lo que hasta hace poco fue basura inservible, tome un nuevo camino en la cadena productiva y vuelva a sernos útil.

Del modo como lo establece la ley de la conservación de la energía que dice que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, el objetivo último del reciclaje es economizar energía puesto que a su vez la última función del dinero es la de representar cuantos de energía, es decir más o menos así: Para tener “x” cantidad de dinero se ha invertido “y” cantidad de energía. El dinero es un símbolo o un “medidor de energía” invertida en un objeto. Así cuando compramos una computadora, ó un carro por ejemplo, hemos de gastar energía en nuestro trabajo a cambio del dinero que nos permita comprarlo y que certifique que somos poseedores de la energía suficiente para manejar ese bien, que a su vez ha requerido una determinada cantidad de energía para su producción, desde las etapas de diseño hasta que es llevado a donde el distribuidor. O sea transamos con representaciones de energía. Y en el caso que la computadora ó el carro adquiridos estén obsoletos o sufran un accidente, perderemos por lo menos el valor económico(simbólico), pero no así la energía contenida en su fabricación que independientemente de que ya no funcione correctamente, la energía invertida sigue ahí (claro está que se le ha retirado la significación que le habíamos dado de estatus y/o poder). El asunto es que al perder la función,el simbolismo se modifica. El mensaje que hemos aprendido a entender es “ya no sirve para nada” y lo que no sirve para nada en nuestra cultura se bota. Consecuentemente al botar nuestra vieja computadora botamos también toda esa energía que se invirtió en su fabricación y será necesario entonces que volvamos a acumular una cantidad considerable de energía para poder canjear por dinero y así volver de nuevo al ciclo del consumo.

Así hemos botado nuestra vieja computadora que sin embargo aún continua absorbiendo energía (si no vivimos en Tibás), pues el operario municipal que recoge la basura, deberá gastar de su energía producida por el desayuno, para levantarla y echarla en el camión que la llevará hasta Río Azul, donde finalmente se quedará.

Sin embargo una vez en el botadero, un extraño personaje aparece en escena. De apariencia sucia, cara llena de barba, sin bañar, oliendo a basura y sudor, con sus manos sucias, lleno de callos y cortaduras. El solo pensar en que alguien se pueda encontrar entre todas estas inmundicias, genera repulsión y asombro y solamente cuando sale en un reportaje en las noticias de las 7 de la noche es que nos acordamos de que existe y brevemente hablamos que “el gobierno debería hacer algo por esta pobre gente”. Hasta que la siguiente noticia nos distrae y rápidamente esa sombra personal volverá a quedar en el anonimato del inconsciente colectivo, junto con otras criaturas arquetípicas. Sin embargo lejos de la mirada consciente de la audiencia televisiva, ese “buzo” recupera el viejo bloque de energía (que ha sido despojado de su valor simbólico y por lo tanto en dinero, pero conservando todavía su valor energético producto de su construcción) y lo apila junto a otras chatarras más, que ha logrado recolectar a lo largo del día y que pronto llevará a la chatarrera de San Francisco a venderla por tonelada de metal para llevar el sustento a su casa.

Mientras tanto hemos terminado de ver las noticias de las 7 y cansados por el día duro de trabajo, después de haber ordenado y alistado todo para el día siguiente, nos vamos a dormir temprano. Poco a poco iniciamos un viaje por las distintas etapas del sueño y 90 minutos más tarde empezamos a soñar. Esa noche tendremos pesadillas, en ellas aparece aquel hombre desagradable y harapiento recogiendo basura pero tal vez en otra ubicación geográfica, como nuestra casa u oficina, con varios personajes de otros entornos.

Al despertar en la mañana, si tenemos tiempo en el desayuno referimos rápidamente a los nuestros:
Vieran que raro tuve un sueño feo…como raro, como gente fea que estaba en Río Azul pero era como en mi oficina con un montón de basura…

Y acto seguido continuamos alistándonos para ir a trabajar, sin haber prestado más atención al sueño, que esa breve e incompleta descripción.

Como es afuera es adentro. En nuestra ciudad no sabemos qué hacer con la basura y la queremos lejos de nuestras casas y de nuestros seres queridos, pues huele feo y produce enfermedades además de que proliferan las ratas y las cucarachas. De igual forma desde nuestra consciencia cotidiana, no sabemos que hacer con los pensamientos generados por las vivencias negativas o desagradables. Así que, los alienamos y negamos con tanta fuerza, que invertimos buena parte de nuestra energía diaria en eso, para que nuestro “Municipio interior”, gaste buena parte de su presupuesto energético en alejar a los “inservibles sueños” de nuestra limpia conciencia, pues los sueños desde la perspectiva cotidiana, pueden ser vistos como curiosidades sin “ningún valor del mercado” y por lo tanto desechables. Sin embargo de nuevo; “como es afuera es adentro” y como la ecología ha demostrado la utilidad de los desechos y la basura, que bien empleada puede generar por ejemplo: abono y energía eléctrica, de la misma manera que la psicología transpersonal propone realizar el reciclaje de los sueños y con ello recuperar esa energía utilizada en su creación la noche anterior.

Específicamente al trabajar con los sueños desde este planteamiento que a su vez es reciclado de los escritos Gestálticos, accede de una forma relativamente sencilla a una experiencia de auténtico crecimiento personal tanto para el cliente como para el terapeuta mismo, que no tiene ya necesidad de interpretar de manera preconcebida las creaciones oníricas, de su cliente. Evidentemente esto puede generar situaciones de terapia más fluidas pues se trabaja en el aquí y en el ahora, pero también debe el terapeuta, estar preparado y haber trabajado con anterioridad en sus propias integraciones de sueños, puesto que de no ser así se corre el riesgo de proyectar en mayor medida, contenidos personales en el sueño del otro.

Como quizás se haya podido observar en esta breve descripción, el punto de arranque propuesto para el trabajo con los sueños propone dos elementos básicos que son: Integración y terapia centrada en el cliente, conforme a las enseñanzas de esta corriente humanista.

En una perspectiva ecológica del trabajo con los sueños el análisis de estos queda sino excluida si por lo menos muy reducida, promoviéndose otros movimientos psicológicos como es la integración que haciendo la analogía con la ecología, correspondería al reciclaje, pues se vuelve a montar el material antes desechado, en la cadena de producción con lo cual se genera un ahorro significativo de energía, de similar manera como al integrar los sueños, la energía contenida en estos vuelve a estar disponible para generar esa expansión de la conciencia que es la búsqueda de la psicología transpersonal.

El proceso de integración cabe señalar que a su vez no es un nuevo descubrimiento sino más bien una reutilización de constructos provenientes de la psicología Gestalt, Humanista y Transpersonal.

Consideraciones en 2018.

Mi intención al escribir este ensayo, en alguna medida y guardando las distancias del caso, fue un atisbo similar al de Gregory Bateson, de aplicar los principios de la ecología a los pensamientos, específicamente a los sueños, del paralelismo de cómo estos, así como la basura, pueden contener realmente grandes cantidades de energía aprovechable para el beneficio del sujeto en caso que decida utilizarlos, mediante el reciclaje.

los ecólogos empezaron a representar ecosistemas en términos de diagramas de flujos, cartografiando los caminos seguidos por materia y energía a través de diversas redes tróficas. Estos estudios establecieron el reciclaje como el principio clave de la ecología” (Capra, 1998, pag 190)

Al revisar el documento, aunque no está explícitamente indicado, me queda claro que caigo en lo que señalaba Bateson acerca de la arbitrariedad de dividir “las cosas”. En mi ensayo hay una intención de integración, pero de forma implícita, manejo categorías separadas para la mente, el cerebro y la persona, el consciente e inconsciente, lo cual es algo que hasta este momento, me parecía adecuado.

Una primera opción para arreglar esta situación, es considerar al cerebro como una sola unidad y señalar que cumple con el requisito de ser autopoietico y poner un parche al escrito. Sin embargo sería más de lo mismo, pues en otro nivel el escrito seguiría segmentado. Porque como se ha empezado a señalar recientemente por múltiples investigadores de diversos campos, el cerebro tiene procesos íntimamente relacionados con múltiples sistemas del organismo e inclusive con criaturas microscópicas.

Se sabe ahora de la estrecha relación entre el sistema entérico y la microbiota intestinal, con los procesos cerebrales, por lo que afecciones en el sistema digestivo, pueden generar padecimientos mentales (Campbell, 2015). O que el sistema entérico se sirve de la interacción con bacterias para producir vitaminas como por ejemplo varias del complejo B, ó desactivar compuestos peligrosos para el organismo, entre estos la absorción de metales pesados. Igualmente el hecho que en el tracto intestinal también se encuentran presentes redes de neuronas similares a las del cerebro, aparentemente con capacidad de procesamiento de información similar a la del cerebro de un gato.(Matveikova, 2011)

Con estos pocos ejemplos, definitivamente, quizás el aporte más grande que me generan los temas de este seminario, es la aplicación práctica a mis propios desarrollos teórico y discursivo, con relación a mi tema de estudio. Así, que en vez de diseccionar al individuo soñante, veo la necesidad de considerar al ser humano como autopoietico y por consiguiente también los sueños, ahora entenderlos como un proceso dentro de los muchos del sujeto. Claro está, que con estas nuevas consideraciones, mi enfoque para el trabajo con los sueños, se vuelca cada vez más en favor de la integración de los contenidos alienados, por sobre el análisis de estos. Gracias a los temas abarcados en las lecturas, sobre todo cuando se habla de autopoiesis; patrón, estructura y proceso ; tan relacionados, me queda claro que como sistema autopoietico, los sueños son parte de un proceso mucho más amplio. Aquí sin embargo me surge la siguiente duda:

¿Cuál es la forma adecuada de considerar los sueños desde los sistemas autopoiéticos ?

Puesto que si bien, Maturana señala, que los seres humanos somos sistemas autopoiéticos de segundo orden y los procesos sociales lo son de tercer orden. Los sueños son procesos posibles, gracias a los sistemas de segundo orden (conglomerados de sistemas celulares), pero sus contenidos tienen elementos del tercer orden, es decir interacciones sociales, internalizadas y modificadas de acuerdo a las características de personalidad y elementos situacionales del soñante. Actualmente no alcanzo a conocer la respuesta, pero la percepción acerca del soñar, sin duda la he modificado.

Otro aspecto que me interesa abordar, es el relacionado con los campos mórficos. Sin embargo me encuentro con la limitación de que para este escrito, ya he sobrepasado la extensión permitida, por esa razón, solamente me gustaría señalar, que por preferencia personal en vez de hablar de campo mórfico, me parece más apropiado considerar lo señalado por Jacobo Gringberg Zylberbaun, acerca de la interacción entre la Lattice y el campo neuronal. El campo mórfico se relaciona con ideas provenientes de la psicología de las Constelaciones Familiares de Bert Hellinger, que a su vez se apoya en los desarrollos de Carl Jung acerca del inconsciente colectivo, mismas que en alguna medida son retomadas por Gringberg y de forma implicita están el mi escrito, por tal razón, en ese particular, no considero necesario modificarlo.

Por último, me parece que incorporando las consideraciones que he realizado más arriba, y reeditando el escrito, para que sea más general y no respondiendo a una problemática particular que se presentó en un lugar y en un tiempo específico, dicho ensayo puede constituirse en parte importante de mi chifladura.


Bibliografía.

Assman, H. (2002).Placer y ternura en la educación:  Hacia una sociedad aprendiente. Narcea,S.A. de Ediciones. Madrid, España.
Bateson, G. (1998). Pasos hacia una ecología de la mente. Editorial Lohlé Lumen. Buenos Aires, Argentina.

Campbell, N (2015).El síndrome del intestino y la Psicología. Halstan Printing Group. Reino Unido.

Capra, F. (1998).La trama de la vida. Editorial Anagrama, SA. Barcelona, España.

Grinberg, J. (1979). El Cerebro Consciente. Editorial Trillas. México.

Mateikova, I.(2011). Inteligencia Digestiva.E-Book Kindle.

Rosch, E.; Thompson, E. y Varela, F. (1997)
De cuerpo presente: las ciencias cognitivas y la experiencia humana. Editorial Gedisa, SA. España.

Sharp, D (1997). Lexicón Jungiano. Editorial Cuatro Vientos. Chile.
1En ese tiempo no se había gestado el cierre técnico de Río Azul.
2http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?id=8225&entidad=Agentes&html=1

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