Acerca del Sentido del Discurso Pedagógico

En este espacio expreso mis consideraciones acerca del texto de Francisco Gutierrez: "Sentido del Discurso Pedagógico ".  Como parte del curso del Doctorado en Mediación Pedagógica de la Universidad de la Salle, Costa Rica.

Las preguntas que guían mi escrito, provienen del libro: El Sentido del Discurso Pedagógico, en el que Don Fracisco Gutiérrez, realiza un estudio de la película: La Sociedad de los Poetas Muertos.No obstante, no las contesto de forma puntual, sino como aspectos subyacentes a mi reflexión.

Las preguntas generadoras, son las siguientes:
  1. ¿Con que libertad interior ejerzo la docencia?
  2. ¿Encuentro Sentido a lo que hago como docente?
  3. ¿Cual es mi grado de Autoritarismo o de liberalismo?
  4. ¿Asumo la enseñanza como un acto educativo?
  5. ¿Me he preguntado alguna vez sobre las motivaciones de mis actividades docentes?
  6. ¿Cuál es mi grado de conformismo? 
  7. ¿Conozco las causas de ese conformismo?
  8. ¿Qué espacio concedo en mi docencia al contradiscurso ?
  9. ¿Me siento un educador políticamente Neutral?
  10. ¿Cómo ejerzo el Poder en la clase?
  11. ¿Qué significado le imprimo a la Praxis Discursiva?


Primeramente quiero comentar, que: la película es una de las que más he evitado ver, pues me aburre tremendamente. La ví por partes, hice intentos, por verla, ya que cuando salió, muchas de las personas que conocía hablaban de esta.Sin embargo, la verdad nunca le hallé "la gracia".

En vez de esta, cuento con mi propia versión del sentido de los dos discursos pedagógicos desde mi vivencia.

Resulta que en mi vida, he alternado, creo que entre los 2 sistemas. En primer grado de la escuela, estuve en el Liceo Franco Costarricense. Creo recordar  que me "quede" en francés, así que pasé,  de ir a la escuela en el Paseo Colón en "la casa de los Leones" de Don Eduardo Pinto, con una educación al estilo Europeo, a la escuela Centroamérica; Pública y casí de zona rural en aquel tiempo (1975), ubicada en Tirrases de Curridabat. Donde "la niña Quina", era la maestra. Según recuerdo, en compañia de otros niños nos escapábamos, a andar en la montaña, esa misma que se aprecia en el link y a la derecha se observa en blanco el tajo, una peña de aproximadamente 50 metros de altura.

¿ Ó sería más bien, que la niña Quina nos dejaba escapar? Porque: Que de un grupo de 20 niños,  faltasen los 5 revoltosos, posiblemente se notaría.

Lo cierto del caso, es que nos ibamos a jugar a la montaña, a comer guayabas, nísperos, manzana de agua, mangos o  jocotes, a divagar por el Tajo de piedra caliza de "La Colina". Ahí estuve 2 y 3 grado y en 4 pasé a la escuela República Dominica, de San Francisco de 2 Ríos. Escuela también pública, pero ya más estricta. Don Javier, era el maestro, y lo recuerdo como una persona centrada y correcta. Ya para 5° de nuevo, cambié de escuela, junto con mis dos hermanas ingresamos al Conservatorio de Castella. Ahí cursé hasta 6°, con "la niña Cármen". Al principio me costó un poco acomodarme a los compañeros, pero después de algunos ajustes por parte de la maestra, logré disfrutar de unos muy buenos amigos. Al ser un centro dedicado a la apreciación y expresión artística, pudiera pensarse erroneamente, que todo es "muy libre", sin embargo, la disciplina necesaria para lograr la maestría con que los artistas logran expresarse, es casi comparable a la de un colegio con férrea discipina clásica de un centro de estudios como el de Welton. Por ejemplo tener clases de solfeo con el maestro German Silesky  (que fue quien interpretó a Don Severo en Marcos Ramírez) fue como tener clases con el más estricto colega del profesor Kini. Ó por ejemplo pasar por los pabellones de danza, y violín por las tardes y escuchar una y otra vez las mismas tonadas y las mismas directrices de los profesores. Definitivamente creo que la práctica monotona es necesaria para posterior expresión artística. Quizás lo que desde mi punto de vista no tuve en el Castella, fue un proceso de acompañamiento más cercano, que me guiara en las tardes en que luego de las clases obligatorias, en vez de dedicarme a deambular por el colegio, me enfocara más en cultivar una disciplina artística determinada.

Al iniciar el colegio, de nuevo el cambio.  Esta vez como el péndulo, pasé del sistema abierto  (desentralizado) del Castella, al Colegio Seminario, de sacerdotes Paulinos Alemanes, solo para hombres en aquel tiempo, con una disciplina fuerte y enfasis en las ciencias clásicas. Dos muy buenos años de mi vida, en términos de compañerismo, en lo académico no tanto. Aquí la disciplina y el control de los espacios, desde mi punto de vista era mucho mayor que en el Castella y con un grupo exclusivamente de profesores hombres. Aquí el método principal, desde mi experiencia apuntaba a fortalecer la memoria y el razonamiento lógico matemático. Luego de 2 años, y perder el 8° año, de nuevo el cambio a un colegio público. En ese tiempo se llamaba Unidad Educativa y Pedagógica José Fidel Tristán, llegaba hasta 9°, pero cuando pasé de 8° a  9°, lo ampliaron a 10° y finalmente a 11°. Ahí surgieron algunos de mis mejores recuerdos y de mis mejores amigos.

Posteriormente cuando llegó el tiempo de ir a la universidad mi elección fue la ingeniería mecánica, pero  un par de años en la carrera y de nuevo al cambio, pensé "Pintura", sin embargo un oportuno consejo de que el que quiere pintar no tiene que dedicarse solo a esto, hizo que finalmente me decidiera por ingresar a Psicología. Un campo a medio camino,  entre las ciencias mecanisistas y las bellas artes. Una vez en la carrera de mi elección, de nuevo se me presentó la elección, en esta ocasión entre la psicología de corte psicoanalítica que predominaba por aquel entonces y la que realmente me apasiona, cual es la psicología transpersonal, que por esos días no era aceptada por la mayoría de los profesores y por muchos alumnos, pero que contaba con dos representantes. Para mí, la más importante, fue la Doctora Maritza Salazar Pallavicini, quien con gran sabiduría y sin mucha importancia personal (en el sentido señalado por don Juan Matus en la obras de Castaneda), se dedicaba a impartir sus cursos y a mostrar posibilidades fuera de la tendencia "patologizante" dominante. Para mi fue todo un acontecimiento los cines foros que realizaba en su casa, de la pelicula Estados Alterados o cuando ella mencionaba a Karl Pibram, Jacobo Grinberg, Carlos Castaneda, Stanislav Grof, Carl Jung, Fritjof Capra y otros, allá en el año de 1992. Para mí, sin duda Maritza Salazar fue el equivalente al profesor Kini de la Sociedad de los Poetas Muertos, porque me mostró un mundo diferente de la psicología, que podía ser. Al punto que cuando más leía, era cuando estaba en vacaciones, que habiendo cumplido con las obligaciones de las materias, podía leer acerca de la psicología transpersonal, que era la que en realidad me atrajo. También fue esa persona que, confiando en mis capacidades, quizas más de lo que yo lo hacía, me comprometió a exponer en el IX Encuentro Internacional de Enfoque Centrado en la Persona que se realizó en San José en 1999. Por el que posteriormente  pude, gracias a los contactos establecidos en esa actividad, obtener información de donde ir a cursar una maestría en psicología del Desarrollo Humano Transpersonal y como solicitar una beca. Lo cual vino sin duda a modificar tanto mi realidad personal, como laboral. Posterior a esta experiencia prioritariamente de psicología humanista y enfocada en el desarrollo del potencial humano,  continuo con una maestría en psicología clínica enfocada prioritariamente en la patología. Actualmente y como una continuación en mi proceso personal, me encuentro en este curso del Doctorado en Educación de la Universidad La Salle.

Este rápido e incompleto recorrido, de mi historia académica y en menor medida personal, tiene como objetivo mostrarme como un ser no objetivo, sino que con base a mis experiencias, tomo partido según me parezca y según mis posibilidades. Por lo que, preguntarme:

¿ Que tan libre soy para ejercer la docencia?

Me parece que la pregunta se las trae. Si bien la respuesta puede ser mucho más compleja de lo que señalo a continuación, por el momento me parece que hay al menos, cnco factores que puedo identificar que relativisan dicha libertad.

El primero tiene que ver con mis propios puntos ciegos, tendencias conscientes e inconscientes en cuanto a la realidad. Esto por cuanto soy un producto histórico y desde donde tomo partido. En ese sentido la respuesta para hacerme consciente de este efecto, es definitivamente la terapia psicológica, pues el autodescubrimiento es un acto necesario, para quien asume el reto de facilitar el darse cuenta (awareness) de terceras personas. No basta con lecturas y discusiones de salón de clase, es vital desde mi perspectiva, profundizar en mi proceso personal y por ende profundizar en el sentido del acto educativo.Entender si fuera del caso la influencia del arquetipo del sabio, en un momento dado y no en otro.

El segundo aspecto, desde mi optica, tiene que ver con la piramide de necesidades que ya Abraham Maslow planteó hace mucho. Pues si tengo la solvencia de mis necesidades de deficit cubierta, y por lo tanto me motiva a involucrarme en la educación, mayoritariamente las necesidades de Desarrollo, tendré una libertad mayor para ejercer el acto educativo, de forma libre, que si requiero ejercer la educación, como medio para satisfacer mis necesidades de déficit. Por tal motivo considero plenamente que el nivel de satisfacción de mis necesidades en mayor o menor medida, influye sustancialmente en las motivaciones que para el acto educativo pueda tener.

El tercer aspecto tiene que ver con la relación con el alumnado (a falta de una mejor palabra) a quienes evidentemente, aplican también los dos factores antes mencionados, es decir son susceptibles de puntos ciegos o elementos inconscientes, así como de diversos niveles de desarrollo personal y de motivaciones originadas en su satisfacción de necesidades.

El cuarto elemento, que influye en dicha libertad, es la institución, lugar o  contexto en el cual ejerzo dicho acto. Ahí pasa un poco, algo similar a lo que pasa en mi esfera personal, pues como producto histórico, la institución responde a determinantes complejos, que le facilitan el abordar algunas temáticas y le dificultan otras, porque le amenaza desde los cimientos. Como es ilustrado en la película de la Sociedad de los Poetas Muertos, ó en mis experiencias personales, según recuerdo, como se abordaba de forma diametralmente opuesta por ejemplo la percepción de la danza en el Castella que en Seminario de aquellos días (1982).

El quinto factor es la relación grupal establecida entre los pares (alumnos) y con el facilitador.

Si bien pueden haber muchos factores más, como por ejemplo las condiciones geográficas, políticas, etc, pueden influir, a este momento, las que he enumerado, son las que más determinantes me parecen.

En la interacción de estos 5 aspectos, puede articularse multiplicidad de configuraciones de interacción entre mí y los alumnos, por lo que definir a priori ¿Cual es mi grado de autoritarismo o liberalismo en el acto educativo? Es una apuesta arriesgada a la que no me atrevo a responder, porque como he señalado en mis antecedentes, yo me he beneficiado tanto de sistemas tradicionalemente autoritarios, como de otros definitivamente liberales y por los dos siento algun grado de afinidad. Porque además, me parece que como en la vida, las posiciones rígidas para uno u otro lado son menos adaptativas que las flexibles.

Finalmente, considero que la búsqueda de la congruencia es uno de los valores que guían mi proceso personal de desarrollo y lo tanto, el acto educativo no debe diferenciarse del acto vital. Por lo que, toda acción cotidiana, tiene la posibilidad de convertirse en acto educativo y todo acto educativo tiene como uno de los valores más preciados, convertirse en una lección de vida. Y las lecciones de vida, no emanan de forma exclusiva ni en un solo sentido , sino que pueden beneficiar, tanto al facilitador, como a los educandos, en cualquier lugar y momento.                      

                                                                        Juan Carlos Rojas Rojas.

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